CAÍDA LIBRE

Tuesday, August 31, 2010


Toda la vida he mirado al vacío desde el borde y he abrazado la idea de volar, pero en ese momento, ensordecido por el motor de la nave que nos surcaba por los aires, amarrado a otro tipo y con un pie en el borde del tren de aterrizaje, no estaba tan seguro de lo que estaba por hacer. Lo único que escuchaba eran los gritos del piloto que estaba al lado mío.

¡CINCO!

De niño un día me até a un papalote para que mi papá me hiciera volar. Con esto sólo logré que se rompieran las guías de madera y que mi papá se enojara.

¡CUATRO!

También tuve una pijama de Superman, cuando mi abuelo llegaba en la noches se paraba frente a la litera y yo me arrojaba desde la cama de arriba para que él me atrapara. Dejé de hacerlo el día que no me atrapó.

¡TRES!

Ya huevón, atraído por las fotos de revistas, quise aprender a hacer Kitesurfing. Mi niño interno estaba convencido de que impulsado por un cometa podría volar. Al final gasté algunos miles en equipo, algunos meses en entrenamiento y terminé con la panza roja por las caídas y sin muchas ganas de intentarlo de nuevo.

¡DOS!

Después aprendí a bucear, sólo por que la sensación era lo más cercano a estar en el aire. En esta actividad sí me fue muy bien.

¡UNO!

Me enamoré un montón de veces… También me dejó marcas y dolores, pero bueno, este tipo de rush es aún más adictivo.

…“Muy bien Martín llegó el momento, cuando grite READY tienes que saltar y tomar tu posición en arco”…. Justo ahí me di cuenta de que era la primera vez que me subía a una avioneta y era justamente para arrojarme de ella… tenía una sola idea en la cabeza: “¿Qué chingados estás haciendo wey?”

¡READY, GO!...

No importa lo que escriba, nada podría describir con justicia la sensación.

Una vez en la tierra seguía ensordecido, esta vez por la presión en los oídos, quería besar a todos, me sentía feliz, viviendo uno de los momentos más intensos de mi vida.

Al final, logré volar aunque fuera unos segundos, y mi niño interno estuvo contento por que fue amarrado a un papalote.


Amores de poesía pagana

Saturday, July 31, 2010


El sol y la semana habían abandonado la ciudad entera, la oscuridad reinaba ahora y una necesidad de repugnarse por lo cotidiano pululaba en el aire. Aquella noche prometía sólo cosas extraordinarias y las anécdotas inundarían por borbotones las páginas de bohemios sedientos de frialdad noctámbula, el único alimento para sus plumas.

En este ambiente de seducción abrumadora, los valores y juicios internos salían sobrando. Él lo sabía muy bien, pero sus impulsos  lo llevaban directo a aquello que era prohibido, era una sensación extraña en el pecho, fatiga inexplicable, falta de aire, cargas indiscriminadas de adrenalina y certeza en sus miradas. Sí, era un monje, pero antes de reafirmar sus ideales y creencias había sido un hombre también, un hombre que esa noche estaba más despierto que nunca.

Entró en un bar y pidió una caña, sentado en la barra clavó su vista en un acento de luz en el centro del lugar. Un pequeño tablao definía  un área que estaba destinada al arte y la pasión, pero aunque el monje se encontraba en un rincón oscuro todas las miradas lo seguían a él, era una estampa poco común para los parroquianos del establecimiento.

 De pronto su corazón dio un vuelco, sin aviso entró su pasado, vestido de presente en púrpura y un futuro incierto. Indiferente, con la cara en alto la bailaora daba vueltas entre la gente, perforando el alma del monje con sus ojos negros, grandes y delineados. Por unos minutos no se apartaron la mirada por ningún motivo, ella seguía desplazándose  bajo la luz, segura en el escenario, incitando a la conquista, estableciendo su control.

Un pasón de saliva, un trago a fondo con la caña, una bocanada de aire… todo eso fue necesario después del primer rasgueo, después del tintinar de las castañuelas y el poder de los zapateos iniciales. Ella había dejado de verlo, pero no era necesario ya el contacto visual, habían establecido ya un momento íntimo y el resto de los presentes se teñían de gris, ahora sólo quedaba el tablao, la barra y dos enamorados.

Durante 45 minutos ella le hizo el amor sin tocarlo,  desbordó todo su arte sólo para complacerle  y el correspondía con una sonrisa sincera entre espacios. La serenidad en los ojos del monje bastaban para enfocar la existencia de esa musa, que hacía mucho tiempo atrás había dejado de tener cosas por perder.

Una ola de aplausos, espasmos  y 7 erecciones entre los asistentes cerraron la actuación.  Ella salió de la luz y se dirigió a la barra, pidió un tequila y dijo en voz alta.

… “Llegas tarde, siempre llegas tarde”…

…“Quiero inventarme otro final, aquel no pudo ser nuestro último momento”… contestó con quizá el último sollozo que le quedaba en los pulmones.

Tomo de golpe el tequila, pidió otro y lo bebió más rápido aún que el anterior…“Como dije, siempre llegas tarde”…

Y después se peridó en la noche dando tumbos. Mientras el monje termino su caña, hizo un nudo en su cinturón y se marchó.

Yo vi todo desde el balcón de un edificio contiguo, prendí un cigarrillo que traía en mi camiseta  y escribí las primeras líneas de la noche con la pluma fuente del abuelo.

“En los caminos de la noche es sencillo encontrarse de frente a tus peores miedos, y si los enfrentas de lleno terminarás encontrándote a ti mismo. Hoy la poesía pagana de un baile ha dejado  a un hombre sin dudas y a una mujer con una nueva vida”.

SABER DECIR ADIOS ES CRECER

Thursday, July 29, 2010

No hay plazo que no se cumpla. La sabiduría de los dichos populares de nuevo se hace patente. Hoy es el penúltimo día de mi periodo como publicista en Tanque Group


Calientitos desde el horno digital están saliendo los más recientes originales, esta es la última campaña en la que  participaré más de lleno en concepto y dirección de arte. Durante estos días había tenido miedo de terminar esta semana sólo haciendo la talacha del día a día, pero he tenido la oportunidad de dejar mi firma en estos materialitos.

A ver qué les parecen, saludos!


A PEDALEAR SE HA DICHO!

Tuesday, May 25, 2010



Es fácil encontrar pretextos para quejarnos de las calles de las ciudades donde habitamos, sobre todo si vivimos en América Latina. La conglomeración de coches, el ruido, el smog, el estrés… son cosas que le dan “sabor” a la vida cotidiana de las personas que circulan por las venas de las urbes, pero  que a la larga terminan minando el estilo de vida citadino.

Muy pocas veces reparamos en las respuestas a muchos de estos problemas.  Accesar a una mejor calidad de vida está en acciones tan simples que hasta parecerían absurdas… un ejemplo, andar en bicicleta a tu trabajo.

Subir tu trasero a la bicicleta para ir a hacer los pendientes diarios no sólo es una opción sana, sino una que contribuye a disminuir notablemente la contaminación y los niveles de estrés (los tuyos y los ajenos).

Aquí les paso un panfletito que  me gustó mucho, en el cual se enumeran y refutan muchos de los pretextos clásicos para no andar en bici de manera cotidiana… así que no se diga más y a pedalear!

Saludos a todos

Atte:

Cachalote

Situaciones de un día en la flojera

Saturday, April 24, 2010

No me ha costado trabajo llegar al título de este post, por que a pesar de que hoy no ha sucedido mucho en realidad (estuve tirando hueva todo el día), he terminado con una satisfacción chida que me dejó una serie de situaciones.

Dormí hasta tarde y nadé un poco en la alberca. Eso siempre me deja un gran sabor de boca y me encanta comenzar así los fines de semana. Después tuve un episodio navideño, cuando a las 2 de la tarde llegó envuelta en un paquete mi nueva nikon d5000. Sólo imaginen mi cara al estar abriendo cada empaque oliendo a nuevo… el olor a nuevo es algo que no tiene precio.

Al terminar de ver los chunches que traía, volví a guardar todo en el orden en el que lo saqué, lo metí a mi cuarto y prometí no tocar la cámara hasta que llegara mi mochila protectora. Una hora después estaba cargando la batería.

Mientras cargaba la pila me acordé de una plática que tuvimos en la casa hace unos días, en la que llegamos a la conclusión de que los hombres en general NUNCA LEEMOS LAS INSTRUCCIONES… así que en un esfuerzo por cambiar un poquito esa conclusión me puse a leer el manual de la cámara. Aunque al principio pensé que estaba perdiendo tiempo (claro por que soy hombre, por que creo que lo se todo y por que siempre tengo la razón), al final terminé encontrándome con un par de aplicaciones nuevas de la cámara, así que en cuanto estuvo cargada la pila fui a buscar algunos frutos de mi productiva lectura.

La función que no conocía y de la cual leí, es un sistema integrado a la cámara para realizar un braqueteo automático. A simple vista esto no es una gran herramienta, pero resulta que también había estado leyendo sobre técnicas de fotografía en HDR, y esta función en específico, me hacía la vida más sencilla.

Aquí les dejo el resultado de las primeras tres fotos de Nikolasa 2da.


Para los que no saben del HDR , es una técnica de fotografía digital en la que se unen tres fotos con diferentes exposiciones, esto para después fusionarlas en una sola gran foto de ALTO RANGO DINÁMICO (como las siglas lo marcan en inglés). Esto permite tener mucho detalle y nuevas formas de corrección de color.

El chiste pues es que al final, aunque fue un día de flojerísima, aprendí algunas cosas y pude practicar algunas otras… espero con ansia la salida del sol para ver si me doy una vuelta y practico de nuevo con algo más colorido…

Bueno, saludos a todos! FIN DEL DEBRAYE

El corcel verde...

Monday, April 19, 2010

Llegaste a mi vida una noche de Otoño, venías envuelta en una charla de comida rápida, disfrazada de una brisa cálida y sugerente. Fue entonces que la luna en Isla Mujeres me mostró un caimán con la boca abierta, estaba esperando por mi en la orilla del mangle.


Con el tiempo aprendí a montarlo, y claro, a extrañarte a las 11:30. Nunca entendí por qué te obsesionaba que fuera yo el jinete de una criatura verde, pero pensando en llegar a tu lado me hice un experto jockey reptante... 

Un día compré un microhondas, un ramo de flores y me aventuré al mar para encontrarte, dejando en el olvido el barranco. 

Hoy, enumerando otra noche más en la orilla del despeñadero, me pregunto qué preparar en el micro que me sobró... si a mi ni me gustan las quesadillas.