Ella se ha presentado frente a mi en una inumerable cantidad de rostros, aveces, sólo por instantes. Ya sea en la actitud perdida de una chica en el autobus o en el simple desinterés de las sexosas en la playa, o quizá, en el llamado de auxilio de alguna solitaria prohibida…
Aún así, aunque siempre está apareciendo entre nuevas faces, últimamente me da por recordar a aquella Violeta de vestido blanco y listón azúl, aquella que me hacía sentir orgulloso de que caminara a mi lado; castaña, menuda, envuelta en el espíritu del océano. Me encantaba saberla surcando el viento con sus alas de ave marina.
Alguna vez soñé que la encontraba en una playa rocosa de interminables andadores de arena. Leíamos una carta de amor con hermosas palabras y me besaba. En su par de ojos contenía toda la alegría del mundo, toda atrapada en una mirada y un mordisco de labios.
… hicimos el amor con sólo vernos de frente …
Pero aún entre recuerdos, perdido en esta época de encrucijadas me pregunto:
¿En qué ciudad se encontrará esperando a que llegue a ella… querrá quedarse esta ves definitivamente, en qué mesa come sola mientras la encuentro?
Los planes que he hecho hasta hoy se han vuelto espuma y en este momento mi concentración carece de un claro objetivo. Sólo espero que la próxima vez que la vea ahí, asomándose por algunos ojos desconocidos, no voya a dejarla pasar.
CACHALOTE


