Creo que yo te entiendo

Monday, December 15, 2008

Hace como un mes me topé con este texto en un programa de la Orquesta Filarmónica de Jalisco. Se presentaba en el Teatro Degollado una de las obras más representativas de la música culta... fui solo y no tuve con quién compartir el desborde de pensamientos que me generó la experiencia.
Todavía no comenzaba la función y yo ya estaba conmovido por las líneas que tenía en mis manos, era el reflejo de un alma torturada y una voluntad de hierro. Pero la parte más difícil fue escuchar la obra de este personaje, pues fue la confirmación de un discurso musical y la transparente mirada de un hombre llevado a lo sublimea partir del sufrimiento.
CHA-LE, el precio de una obra maestra.

Se los dejo aquí y le dejo su opinión a su criterio.

“Ustedes que me han juzgado huraño, arbitrario y misántropo, cuánto se han equivocado, ustedes ignoraban la causa que ahora comprenderán. Mi corazón y mis sentidos se inclinaron desde la más tierna edad a los impulsos de la benevolencia y siempre estuve dispuesto a la realización de grandes cosas; pero piensen que hace seis años me atacó una enfermedad incurable que la incompetencia de los médicos agravó.

Decepcionado año tras año y con las esperanza de mejoría que había concebido, fui obligado a reconocer una dolencia permanente cuya curación requería años, o que resultaba absolutamente incurable.

Nací con un temperamento ardiente y ansioso de actividad, susceptible aún a los deleites de la vida social, he tenido que recurrir a mi propio secuestro, y a pasar mis días en la más completa soledad.

A veces cuando hacía un esfuerzo para superar la dificultad ¡que cruelmente me veía frustrado por la doble experiencia dolorosa de mi defecto auditivo!, y me era imposible decir a las personas ¡Hablen más alto, griten, soy sordo!...

¿Cómo podría haberme resignado fácilmente a la deliberación de un sentido, que tenía para mí un valor mucho más alto que podía tener para otro cualquiera?, un sentido que yo había poseído en la más alta perfección no igualada sin duda, por ninguno de mis colegas.

Cuando lean esto algún día, recuerden que han sido injustos conmigo, y el hombre que parecía tosco y rudo era en realidad un desgraciado que, a pesar de todos los impedimentos de la naturaleza, hizo todo lo posible por llegar a la altura de los verdaderos hombres y de los verdaderos artistas”.

Ludwing van Beethoven


Y ahora que saben de quién les hablo, escuchen lo mismo que escuché yo... y re construyan la escena...
ENJOY!





Atte:
Cachalote

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